Principios epistemológicos de la cibernética de primer orden
La epistemología como reflexión acerca de lo que las disciplinas científicas están produciendo, trata de evaluar la naturaleza y calidad de su conocimiento científico, la verdad o falsedad de sus teorías o cómo proveen de explicaciones adecuadas o cuál es la estructura formal y conceptual de sus teorías o qué relación debe darse entre la explicación y la predicción de un fenómeno, además de plantear el problema de la elección entre diversos métodos y, como no, interrogarse acerca de la naturaleza de las regularidades y leyes científicas.
Si bien, entre las fecundidades de los primeros enfoques
sistémicoscibernéticos está el ubicarse en un nivel trasdisciplinario, al hacer
la distinción entre sistemas cerrados y abiertos al entorno, Morín (2001)
destaca tres insuficiencias: Abordaje del sistema desde el holísmo totalizante,
vacío conceptual entre la noción de sistema abierto y la complejidad del
sistema viviente y la escasa exploración a la complejidad y la autorganización.
Ésta se limitaba a lo observable directamente, a los inputs (entradas) y
outputs (salidas) medibles. Dejaba de un lado lo que ocurría en el interior de
la llamada caja negra, concentrándose en lo externo, pero sin reflexionar en el
modo y el porqué del cambio, aunque suponía un propósito, conservar la
homeóstasis o equilibrio del sistema a través de un aprendizaje simple.
El aprendizaje simple que emerge con la primera
cibernética, parte del supuesto de los sistemas vivientes toman los insumos que
proporciona el entorno para producir ciertos cambios estáticos y predecibles,
supone certezas y funciona en sistemas inmersos en entornos de escasa
turbulencia. No obstante, señala Ojeda, Rojas y Arapé (2006), que el avance
vertiginoso de las tecnologías de todo tipo, los complejos cambios
socio-económicos y el desarrollo de las tecnologías de información han generado
profundas transformaciones, siendo la incertidumbre, la complejidad, el caos,
las paradojas y la fugacidad lo que caracteriza a los actuales entornos.
Particularmente, la fugacidad en el conocimiento a
través de la creciente información ha conducido a las organizaciones a la
búsqueda de nuevas formas de aprendizajes y reconfiguraciones permanentes para
hacer frente a la incertidumbre y cambios que acarrea este nuevo contexto.
Destacándose la innovación como el instrumento clave para garantizarse el
éxito. Lo cual, lleva a una superación de esta primera teoría cibernética y
teoría clásica de sistemas, abriendo camino a los meta-sistemas que surgen con
la segunda cibernética. Según refiere Ceberio y Watzlanick (1998) los nuevos
desarrollos de la física quántica, los aportes del filósofo Ludwig
Wittgenstein, del neurofisiólogo Warren Mc. Culloch, los biólogos chilenos
Humberto Maturana y Francisco Varela, y el físico,
cibernetista-matemáticofilósofo Heinz Von Foerster, constituyen los pilares
sobre los que se ha establecido la nueva cibernética. Fue este último quién la
bautiza como la cibernética de los sistemas observantes, para diferenciarla de
la cibernética de primer orden, o de los sistemas observados.
La nueva cibernética se fundamenta en una epistemología evolutivarelativista, y
abre un espacio para el estudio de los sistemas vivientes, especialmente lo
humano. Se destaca por la introducción del observador, la pérdida de la
neutralidad y de la objetividad como requisitos fundamentales para una
epistemología de estos sistemas. Así, la epistemología objetivista que privó en
la modernidad, da paso a una relativista en el discurso postmoderno, en
consecuencia, los sistemas y las organizaciones como tal, toman un nuevo
sentido basado en dos principios interdependientes: La auto-referencia y la auto-organización.
AUTO-REFERENCIA La auto-referencia es el principio que permite a los sistemas
humanos el cambio estructural y la auto-organización. Trasciende el aprendizaje
simple o principio homeostático del primer enfoque sistémico. Por cuanto los
sistemas humanos en virtud de su auto-referencia, están dotados de la capacidad
de aprender a aprender; es decir, de reflexionar sobre nuestro lenguaje,
aprendizaje y conducta a través de la autocrítica o auto-cuestionamiento en un
continuum permanente hasta el fin de nuestra existencia.
AUTO-ORGANIZACIÓN.
La auto-organización la plantea Maturana (2004)
como un proceso de constante adaptación y acoplamiento de los sistemas
vivientes, gatillados por el entorno que se da gracias a nuestra capacidad
autoreferencial, visto de este modo, el orden y el desorden cooperan para la
auto-organización del sistema. Esta capacidad puede ser reforzada a través de
perturbaciones del entorno (ruidos) escogidas por el sistema para ser
incorporadas ulteriormente en su estructura, Foerster (Ob. Cit.) llamó a este
principio el orden del ruido.
Referencias
https://www.redalyc.org/pdf/782/78212944004.pdf
https://ddd.uab.cat/pub/papers/02102862n65/02102862n65p31.pdf
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